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lunes, 11 de noviembre de 2013
Comentario 1
La creación de este blog es super simple: tirar la basura que pienso para afuera. La verdad no me importa pegarme los tremendos textos filosóficos que hagan a todos replantearse sus existencias, ni embellecer mis pensamientos con todos los posibles sustantivos que existan en el diccionario de sinónimos y antónimos. Probablemente ni siquiera tenga una estructura fija para escribir, me da lo mismo.
Supongo que todas las personas, en algún momento de su vida, han pensado y se han cuestionado, en distintos niveles de profundidad claro, la forma en que viven. Supongo -y espero- que así sea, de lo contrario quedaría demostrado que en el siglo XXI ya existen máquinas humanoides, que nacen sin cuestionarse en el camino de su vida qué hacen, porqué hacen lo que hacen y para qué lo hacen.
Cuando pienso en estas últimas palabras, sobre como uno nace con el camino de su vida ya trazado, sobre como nuestra existencia sigue una flecha por una carretera, una carretera de un solo sentido, donde es impensable -por no decir imposible- tomar el camino que no aparece trazado en el mapa que le entregan a tus papás cuando estás a punto nacer. Lo peor de todo esto, es que está tan bien hecho el mapa, que puede pasar mucho tiempo, incluso toda la vida, sin que te des cuenta que siempre hubo otro camino. Tanto es así, que cuando yo salí del colegio y entré a la universidad, casi que por ósmosis, nunca me paré a pensar qué es lo que quería de mi vida. Era como si estudiar una carrera profesional fuera parte de la naturaleza del ser humano.
La pregunta que intento plantearme ahora es más profunda de lo que mis palabras pueden expresar en este momento, ya llevo buenos meses pensando en qué es lo que siento que requiere tanto mi atención y que deja en segundo plano el resto de las cosas. La verdad, no creo que una sola pregunta pueda resumir todas mis interrogantes, hay mucho por responder y poco tiempo para hacerlo, si pensamos que en promedio solo vivimos 76 años.
Y es que 76 años es TAN poco tiempo para poder responderlas todas, que de a poco me voy dando cuenta que quizás la mejor respuesta sea simplemente no buscar una respuesta a todas estas preguntas.
Quiero detenerme un poco para resaltar lo que creo que es a lo que va finalmente este comentario a fin de cuentas, y es a que no nos damos cuenta lo corta que es nuestra existencia hasta que ya no nos queda más. Crecemos, estudiamos, trabajamos y vivimos con el falso fin de alcanzar bienestar económico, éxito, prestigio social, etc. Pero mi pregunta es, ¿Cómo puede ser ese nuestro objetivo final?, ¿Cómo podemos pasar toda la vida luchando por lo que creemos que nos dará felicidad, cuando la felicidad es algo que puede estar tan lejano que ni siquiera la reconocemos? Finalmente a qué venimos a este mundo, qué es lo que vale la pena de verdad, cuáles son las cosas que merecen que uno se detenga un momento, tome un respiro y se maraville ante su presencia.
Y es que yo no creo que mi objetivo en esta vida sea ser el mejor científico que haya existido, si eso implica estudiar y trabajar hasta desmoralizarme por el resto de mi vida. No creo que mi meta sea ser millonario, si eso implica destruir a quien se me cruce en frente, o perderme los momentos simples que se quedan en la memoria para siempre. No debería importarme querer resaltar, querer ser siempre el mejor, o querer que la gente se lleve siempre las mejores impresiones de mí. Lo único que debería importarme es tener la libertad de vivir como quiera vivir, de hacer lo que quiera hacer, de decir lo que quiera decir.
Recuerdo que no hace mucho me entregaron una nota deficiente en un ramo de la U, y adivinen mi reacción: depresión por el resto del día. Recuerdo ahora ese momento y me da rabia, como este sistema está tan desviado, que base mi felicidad en la nota que me saco en una prueba, siendo que esa prueba influirá en un 0,00.....01% en mi futuro. Lo recuerdo con rabia, porque sé que volverá a pasar, por mucho que quiera luchar contra eso, estamos cegados a relacionar nuestro rendimiento con cuán valiosos somos como personas, como si al tener promedio 7 la gente me mirara como un mejor amigo o compañero..
No se bien cómo terminar este comentario, solo me queda decir que cada vez que me sienta desesperanzado, angustiado o quizás en qué volá, espero recordar este texto, leerlo nuevamente, y poder darme cuenta de cuán pequeña y miserable es en realidad la causa de mi angustia.
Supongo que todas las personas, en algún momento de su vida, han pensado y se han cuestionado, en distintos niveles de profundidad claro, la forma en que viven. Supongo -y espero- que así sea, de lo contrario quedaría demostrado que en el siglo XXI ya existen máquinas humanoides, que nacen sin cuestionarse en el camino de su vida qué hacen, porqué hacen lo que hacen y para qué lo hacen.
Cuando pienso en estas últimas palabras, sobre como uno nace con el camino de su vida ya trazado, sobre como nuestra existencia sigue una flecha por una carretera, una carretera de un solo sentido, donde es impensable -por no decir imposible- tomar el camino que no aparece trazado en el mapa que le entregan a tus papás cuando estás a punto nacer. Lo peor de todo esto, es que está tan bien hecho el mapa, que puede pasar mucho tiempo, incluso toda la vida, sin que te des cuenta que siempre hubo otro camino. Tanto es así, que cuando yo salí del colegio y entré a la universidad, casi que por ósmosis, nunca me paré a pensar qué es lo que quería de mi vida. Era como si estudiar una carrera profesional fuera parte de la naturaleza del ser humano.
La pregunta que intento plantearme ahora es más profunda de lo que mis palabras pueden expresar en este momento, ya llevo buenos meses pensando en qué es lo que siento que requiere tanto mi atención y que deja en segundo plano el resto de las cosas. La verdad, no creo que una sola pregunta pueda resumir todas mis interrogantes, hay mucho por responder y poco tiempo para hacerlo, si pensamos que en promedio solo vivimos 76 años.
Y es que 76 años es TAN poco tiempo para poder responderlas todas, que de a poco me voy dando cuenta que quizás la mejor respuesta sea simplemente no buscar una respuesta a todas estas preguntas.
Quiero detenerme un poco para resaltar lo que creo que es a lo que va finalmente este comentario a fin de cuentas, y es a que no nos damos cuenta lo corta que es nuestra existencia hasta que ya no nos queda más. Crecemos, estudiamos, trabajamos y vivimos con el falso fin de alcanzar bienestar económico, éxito, prestigio social, etc. Pero mi pregunta es, ¿Cómo puede ser ese nuestro objetivo final?, ¿Cómo podemos pasar toda la vida luchando por lo que creemos que nos dará felicidad, cuando la felicidad es algo que puede estar tan lejano que ni siquiera la reconocemos? Finalmente a qué venimos a este mundo, qué es lo que vale la pena de verdad, cuáles son las cosas que merecen que uno se detenga un momento, tome un respiro y se maraville ante su presencia.
Y es que yo no creo que mi objetivo en esta vida sea ser el mejor científico que haya existido, si eso implica estudiar y trabajar hasta desmoralizarme por el resto de mi vida. No creo que mi meta sea ser millonario, si eso implica destruir a quien se me cruce en frente, o perderme los momentos simples que se quedan en la memoria para siempre. No debería importarme querer resaltar, querer ser siempre el mejor, o querer que la gente se lleve siempre las mejores impresiones de mí. Lo único que debería importarme es tener la libertad de vivir como quiera vivir, de hacer lo que quiera hacer, de decir lo que quiera decir.
Recuerdo que no hace mucho me entregaron una nota deficiente en un ramo de la U, y adivinen mi reacción: depresión por el resto del día. Recuerdo ahora ese momento y me da rabia, como este sistema está tan desviado, que base mi felicidad en la nota que me saco en una prueba, siendo que esa prueba influirá en un 0,00.....01% en mi futuro. Lo recuerdo con rabia, porque sé que volverá a pasar, por mucho que quiera luchar contra eso, estamos cegados a relacionar nuestro rendimiento con cuán valiosos somos como personas, como si al tener promedio 7 la gente me mirara como un mejor amigo o compañero..
No se bien cómo terminar este comentario, solo me queda decir que cada vez que me sienta desesperanzado, angustiado o quizás en qué volá, espero recordar este texto, leerlo nuevamente, y poder darme cuenta de cuán pequeña y miserable es en realidad la causa de mi angustia.
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